Entrevista a J.A. Planas, presidente de organizaciones de orientadores de España (COPOE)

El pasado mes de enero entró en vigor la orden del Ministerio de Educación que establece que las pruebas voluntarias para acceder a la universidad serán las mismas para los estudiantes de Ciclo Formativo de Grado Superior de Formación Profesional y para los de Bachillerato.

¿Qué repercusión tendrá esta medida en el acceso de los estudiantes de FP? ¿Considera que puede perjudicarles?

Este cambio con respecto al curso pasado obedece a que en determinadas titulaciones y universidades entraron un número excesivo de alumnos de Ciclos Formativos en detrimento de los de Bachillerato. Hay que tener en cuenta que, en el caso de los ciclos formativos, se tomaban las dos mejores notas del módulo. Esto ocurrió por ejemplo en Educación Infantil de alguna universidad catalana, en donde el 80% es alumnado procedente de Formación Profesional.

El problema que va a ocurrir ahora será el contrario, ya que los alumnos de FP deberán examinarse como el resto de compañeros de determinadas materias para subir nota y, esta circunstancia, les va a limitar el acceso, máxime teniendo en cuenta que ahora ya no hay un porcentaje reservado para ellos.

¿Cuáles son las principales preocupaciones de los estudiantes que deben enfrentarse a la prueba?

Fundamentalmente que la nota obtenida no les llegue para cursar la titulación elegida. En segundo lugar, que por la importancia de esta prueba no puedan rendir con la suficiente eficiencia. A pesar de que la nota en la PAU supone el 40%, hay casos en que por diversas razones, ese día se obtiene una mala nota que puede suponer suspender la selectividad.

¿Qué debe hacer un estudiante para preparar las pruebas de selectividad? ¿Cuáles son las funciones de un orientador académico y profesional ante esta situación?

Fundamentalmente, hacer simulacros de exámenes similares para controlar el tiempo, el desarrollo de los conceptos, la grafía etc. Considero que hay que cuidar mucho la ortografía, la correcta redacción y la grafía. Hay alumnos que descuidan en exceso una correcta presentación de las ideas y el examinador (que no tiene otro elemento de comparación) puede calificarle más negativamente si tiene dificultades para interpretar lo escrito.

El orientador académico, conjuntamente con los profesores-tutores, debe dar pautas de cómo desarrollar correctamente las pruebas, informar de las puntuaciones para acceder a las diversas titulaciones y, si es el caso, dar consejos para vencer la ansiedad o el excesivo nerviosismo.

Vía: educaweb.com

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