El aprendizaje en el siglo XXI

“Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo; los hombres se educan entre sí, mediatizados por el mundo” (Paulo Freire)

Uno de los grandes retos sociales es definir el modelo educativo de la sociedad de la información, en el que la característica más importante es la posibilidad de acceder de manera directa y casi instantánea a cualquier fuente de información disponible en Internet. ¿Necesito un dato? No tengo más que buscarlo. ¿Necesito saber cómo hacer algo? No tengo más que buscarlo.

Probablemente, el rasgo más importante de este nuevo modelo sea que el proceso educativo no girará en torno a la enseñanza, sino al aprendizaje. Es decir, lo característico  y fundamental del proceso no será la transmisión de conocimientos y su reproducción, sino el formar a los estudiantes para que sean capaces de construir su conocimiento a través de su propia actividad, proceso que no cesará al terminar su tiempo de escolaridad, sino que durará toda su vida.

No, no estamos hablando de la desaparición del profesorado, ni nada por el estilo. Sin embargo, su papel será diferente, actuando más como guía, orientador y acompañante, que como mero transmisor de información, deberá enseñar a aprender, a seleccionar información, organizarla, tratarla y a producir un resultado en diferentes formas.

Las herramientas actuales pasan por los ordenadores y otros dispositivos, como teléfonos móviles o tabletas, capaces de conectarse a internet y de realizar todo tipo de tareas gracias a las aplicaciones de software.

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