El primer día de clase

 

 

El primer día de clase es único,  la primera impresión solo se recibe una vez y de esta va a depender, en una buena medida,  la percepción que el alumnado va a tener de nosotros y la forma en que se va a implicar emocionalmente en nuestras clases.

Es importante generar grupo y espíritu colaborativo,  se trata de crear un clima de clase facilitador del aprendizaje. Algunas pistas:

  • Tenemos que ser conscientes que es el primer día de clase para ellos y para nosotros, compartimos los nervios, la inquietud y el cambio de ritmo después del verano, también compartimos la ilusión y las ganas de vivir en positivo el curso que comenzamos, como es lógico lo dedicaremos a  las presentaciones.
  • Primero nos presentaremos como profesor o profesora, con el nombre solo no será suficiente, les tendríamos que contar de dónde somos, qué hemos estudiado, alguna anécdota simpática o significativa de lo que nos animó en nuestra elección profesional,  que aficiones tenemos, como nos gustaría que se dirigieran a nosotros y cómo personalmente nos gustaría que resultará el curso.
  • Después les tocará presentarse a ellos. Aunque hay muchas técnicas para hacerlo, una de las más interesantes es la presentación por parejas. Se entrega a cada uno una ficha (Nombre, lugar y día de nacimiento, aficiones, deporte, qué esperan del curso, que les gustaría ser el día de mañana, etc.) para que la completen, a continuación se distribuye la clase en parejas y les damos cinco minutos para que se cuenten uno a otro lo que han puesto en la ficha. Terminamos realizando una ronda de presentaciones en la que cada uno presenta al otro con el que ha compartido la información.
  • Ahora, es el momento de presentarles el curso o la materia, es el momento de aprovechar la motivación inicial y el clima creado en la presentación para predisponerles positivamente con respecto al curso o la asignatura. Para ello  podríamos abrir un debate sobre lo que piensan que van a estudiar o de qué trata nuestra asignatura, para facilitar el debate también podemos ponerles un vídeo, de pocos minutos, en el que aparezcan los avances, lo que ha aportado la materia a la humanidad, para qué sirve… también podemos contarles alguna anécdota nuestra o de los eruditos en la materia que les motive para hacer el esfuerzo de entenderla y estudiarla.
  • Podríamos terminar la clase presentándoles con rigor y como alcanzables (aunque con esfuerzo) los objetivos y los contenidos del programa, no es necesario ser muy exhaustivo, también les contaremos  la forma de evaluar del departamento para esta materia, en lo que nos vamos a fijar más y que es lo que pretendemos, hablaremos también de la forma en la que vamos a desarrollar las clases, de los trabajos que van a realizar y de las posibles actividades complementarias que vamos a realizar.  Antes de despedirnos finalizaremos la sesión pidiéndoles que echen un vistazo al libro de texto o a otros materiales indicados para que se vayan familiarizando con la materia.