Atención educativa al alumnado con TDAH: la realización de actividades en clase

Si queremos reforzar la atención del alumnado con TDAH debemos exigir tiempos de concentración cortos. Muchos niños hiperactivos comienzan a cometer errores a partir de los seis minutos de atención concentrada en una tarea monótona. Conseguiremos un buen rendimiento si logramos controlar la fatiga.

Así, es recomendable facilitar tareas de clase breves para que estén en consonancia con la capacidad de atención del niño. Cuando las tareas sean más largas, dividirlas en partes más pequeñas y pedir al niño que acuda a la mesa del maestro cada vez que termine una de esas partes (un ejercicio). Esto va a permitir al niño moverse con mayor frecuencia, le ayuda a mantener la atención, además recibe más a menudo la atención de su maestro/a que le sirve de refuerzo positivo al trabajo realizado y le podemos exigir mayor calidad en sus tareas.

Es más efectivo que realice poco trabajo muy frecuentemente que mucho de una vez. No por trabajar muchas horas va a progresar más rápidamente. Tenemos que tener muy presente que, a medida que aparece el agotamiento, el procesamiento de la información se hace más lento y los errores más frecuentes. Bajar el listón de productividad: es mejor que haga 4 ejercicios bien que 8 mal.

Las tareas con mayor nivel de dificultad deben realizarse a primera hora de la mañana.

Es importante mezclar actividades de alto y bajo interés, es decir combinar una exposición oral del maestro/a con otra actividad más manipulativa. Alterar la lección con breves periodos de ejercicio físico

Igualmente, deben utilizarse mayoritariamente presentaciones visuales. El alumno con hiperactividad, atiende durante más tiempo que si sólo son verbales y se le permite participar activamente y de forma frecuente.

Conviene recordar que este alumnado presenta problemas para dividir su atención por lo que; mientras realizan una tarea, es difícil que atienda a nuevas instrucciones dadas por el profesor o profesora. Por ello el profesorado debe asegurarse de que ha entendido lo que se le dice, espaciando las directrices de trabajo de forma que demos una nueva consigna después de realizada la anterior y, en ocasiones, pidiéndole de manera discreta, que repita verbalmente lo que tiene que hacer.

Sería aconsejable que las orientaciones para realizar los trabajos en el aula estuvieran escritas en un folio y fueran entregadas al escolar (o a todos los escolares) o bien se anotaran en la pizarra.

Asimismo, conviene resaltar la información importante mediante subidas o bajadas del tono de voz, diferentes colores o tamaños en la escritura de las instrucciones, etc.

Es necesario supervisar con bastante frecuencia el trabajo del niño hiperactivo con el objeto de orientarlo y centrarlo en la tarea. Se recomienda hacerlo determinando antes el tiempo medio que suele trabajar sin distraerse.

Si pretendemos ayudar al alumnado con TDAH a aprender a atender y concentrarse, necesitamos conocer cuáles son sus intereses. Cuando se descubren tales intereses se pueden utilizar como base del aprendizaje asociado. Si el niño está interesado en los dinosaurios, por ejemplo, se le pueden asignar numerosos ejercicios de lectura, aritmética…, utilizando directamente éstos intereses. : los dinosaurios pueden ser el tema de las lecturas, se pueden montar historias, desarrollar el vocabulario, se puede contar, clasificar, registrar…Estos intereses deberían emplearse también para recompensar al niño al atender.


También es interesante legalizar su necesidad de movimiento. Podemos solicitar al niño que haga otras actividades como: borrar la pizarra, repartir el material, dar recados a otro profesor, etc, así reducimos la ansiedad que le genera el tener que permanecer mucho tiempo sentado.

Se debe enseñar y motivar al alumnado con TDAH para que aplique las autoinstrucciones a las actividades. Tratar de que mediante el lenguaje autodirigido: 1) se pare y considere qué es lo que tiene que hacer- “¿cuál es el problema?”-; 2) genere posibles directrices de actuación –“¿cuál es mi plan?”-; 3) autoobservarse su ejecución –“¿estoy siguiendo mi plan?”-; 4) se autorrefuerce –“bien, me he esforzado mucho y he conseguido hacerlo bien”; o que en su caso desarrolle estrategias de afrontamiento de error – “me he equivocado, la próxima vez iré más despacio y pensaré mejor en lo que estoy haciendo”-. A través del modelado del profesor, realización del niño con instrucciones del modelo (guía externa manifiesta),… También role-play, refuerzos, etc.

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